Los nutrientes esenciales que tu gato necesita y no produce por sí solo: cómo ayudarle con una buena alimentación

Aunque parezca dormilón, tu gato lleva un cazador dentro que necesita una dieta rica en proteínas animales. Si quieres saber más, descubre cómo ofrecerle una alimentación que respete su naturaleza felina en nuestro blog.

Puede que no lo parezca cuando está hecho un ovillo en el sofá, pero tu michi es todo un cazador. Si viviera en libertad, podría llegar a alimentarse de más de 2.000 especies distintas: desde insectos hasta pequeños roedores. Su cuerpo está hecho para eso, para la variedad… y sobre todo para las proteínas animales. Por eso, lo que le das de comer debería parecerse —en la medida de lo posible— a esa dieta salvaje que su instinto recuerda tan bien.

Y claro, tu michi no te lo va a contar con palabras… pero si lo observas bien, su energía, su mirada (y hasta sus siestas infinitas) te van dando pistas. Como buen felino, necesita ciertos nutrientes que solo puede obtener de la carne, porque su cuerpo no los fabrica por sí solo. Así que sí: una buena alimentación no es un capricho, es la base para que crezca sano, feliz y con ese carácter tan suyo.

Esos nutrientes que no puede fabricar (y que tú puedes darle)

Cada vez que le sirves la comida, no estás solo llenando su cuenco: estás dándole las herramientas para cuidar su corazón, sus ojos, su piel… Estos son algunos de los nutrientes que tu gato no puede generar por sí mismo, pero que necesita como el aire que respira:

  • Taurina: un aminoácido esencial para que su corazón lata con fuerza, su vista esté despierta y su sistema reproductivo funcione bien. Solo puede obtenerla de fuentes animales como el hígado o el corazón.
  • Ácido graso Omega-3: Muy importante para la salud de la piel y el pelaje, ya que mantiene la piel hidratada y reduce la inflamación, previniendo problemas como la dermatitis, picor o caída excesiva del pelo. Necesario también para la salud del corazón, función cerebral y visión.
  • Vitamina A (de la buena): no, tu michi no convierte los betacarotenos de las zanahorias en superpoderes. Necesita vitamina A ya activa, como la que hay en el hígado o los lácteos.
  • Niacina: es un compuesto dentro del complejo de la vitamina B que le ayuda a que todo su cuerpo tenga energía para trepar, cazar moscas imaginarias y correr por la casa a medianoche. Y, deben obtenerla de la carne, especialmente del hígado y del pollo.
  • Arginina: es fundamental para eliminar toxinas como el amoníaco. Por suerte, la carne está bien surtida de ella, pero es clave no dejarla de lado.

¿Y cómo asegurarte de que tu michi coma bien?

  • El pienso importa (y mucho): Apuesta por uno que esté formulado para gatos y no para “mascotas en general”. Ellos tienen sus necesidades muy particulares, y un buen pienso ya viene con todo lo necesario.
  • Los premios, con ingredientes saludables: Sabemos que esa carita que pone cuando ve la bolsita de snacks es difícil de resistir… por eso, tienes disponibles una amplia gama de snacks funcionales, que llevan incorporados esos ingredientes beneficiosos para tu michi. Así que, además de premiarle, le cuidas.
  • Comida húmeda, su mejor aliada: Especialmente si no le gusta mucho el agua, la comida húmeda puede ser una gran forma de ayudarle a mantenerse hidratado y, de paso, cuidar su salud renal. Y lo mejor: ¡también es un momento de disfrute para él!

Hay opciones muy completas y apetecibles, como Poésie Délice y Poésie Délice Plus, que están pensadas justo para eso: ofrecer recetas equilibradas, con ingredientes seleccionados y texturas suaves que a tu michi le encantan. Y si además te gusta tener variedad sin complicarte, el Multipack Poésie Délice es una solución muy práctica: diferentes sabores, todos nutritivos, para que cada comida sea especial sin perder el equilibrio.

  • Cada gato, su mundo: No es lo mismo un gato joven y travieso que uno mayor y más tranquilo. Su edad, peso y hasta el tipo de pelo influyen en lo que necesita. Así que obsérvale y ajústalo a él, no al revés.

Elegir bien lo que come tu gato es mucho más que una rutina: es una forma de decirle “te cuido, te entiendo y estoy aquí para ti”. Y sí, también de asegurarte de que siga ronroneando, persiguiendo sombras… o acurrucándose en su rincón favorito.