Los gatos y el agua

¿Cómo de cierta es la afirmación de que a los gatos no les gusta el agua?

Por lo que conocemos de su historia, el gato es originario de oriente medio y norte de África, lo que les llevó durante cientos de años a adaptarse y sobrevivir en zonas desérticas con escaso acceso al agua.

Pero su especie tiene también la capacidad de adaptación al medio acuático.  En la extensa familia de los felinos, grandes y pequeños, muchos de ellos se han adaptado a vivir en zonas de agua y han desarrollado grandes habilidades de nado para su supervivencia: tales como el jaguar, el tigre, o el comúnmente llamado gato pescador, practican la natación habitualmente, este último hasta tal punto que basa su alimentación en la pesca y por lo tanto, sus habilidades en el agua son imprescindibles para su supervivencia.

Un dato realmente curioso es que dentro de la familia de los felinos, a pesar de que el agua les gusta más a a unos que a otros, todos ellos son grandes nadadores, incluidos nuestros gatos.

Es muy probable que en la asociación del gato doméstico con nosotros, los humanos, su relación con el agua haya ido cobrando nuevos sentidos. He podido comprobar que a la mayoría les atrae, en mayor o menor medida, el líquido elemento. Quizás por su naturaleza curiosa, les suele fascinar ver y tocar el agua; les es difícil no prestar atención al agua que cae de un grifo abierto, o resistirse a meter las patas dentro de su bebedero. Además de por su curiosidad, eso puede ser debido a que los gatos prefieren que el agua que van a beber esté en movimiento, esto explicaría que muchos gatos domésticos pidan a si dueño que les abra el grifo para beber o que remuevan el agua de su bebedero antes de llevársela a la boca. Las fuentes son un buen aliado para cubrir esta necesidad de los gatos que viven dentro de casa.

Respecto a  la relación actual de nuestros gatos con el baño, aquí hay que ser muy prudentes. Los gatos no necesitan bañarse por higiene, su acicalamiento personal es excelente y más que suficiente en un gato sano. Por otra parte, el baño con jabón les desprende de su olor individual, que forma una parte muy importante en su identidad personal, por lo que no es recomendable en circunstancias normales.

Lo que si podemos hacer es potenciar su afinidad por el agua, ya que aunque a la mayoría no les guste bañarse, en esto cada individuo va ser diferente,y para saber si les gusta o no, tenemos que darles la opción de descubrirlo.

Si nos apetece explorar con ellos esta faceta, podemos ser creativos, introduciendo en casa una o varias opciones para chapotear o incluso para nadar, si se tiene el espacio y un gato predispuesto. Es importante saber de antemano que a pesar de nuestros esfuerzos, meterse en el agua es algo que la mayoría de los gatos no van a disfrutar.

Consejos para quien se anime a explorar la faceta acuática de su gato:

  • Lo ideal es acostumbrarlos desde pequeños, por supuesto sin forzar, desde la interacción y el juego.
  • Podemos poner un poco de agua en un barreño, en la bañera, plato de ducha o en la pila de casa. No se trata de meterse dentro, sino de observarle y ver si le atrae, se trata de ofrecerle esta opción.

Que cubra solo dos o tres dedos al principio. Si esto va bien, se puede ir añadiendo más agua con el tiempo.

  • Poner una superficie antideslizante en el fondo para evitar sustos.
  • Meter juguetes en movimiento atraerá su atención. También puede ayudar que nosotros metamos los pies o las manos para que ganen confianza.
  • Es preferible usar agua templada y tener un ambiente cálido.

Existen razas de gatos más predispuestas que otras a meterse en el agua; El Van Turco, el Maine Coon, el Bengali, el Angora Turco… Todos ellos son conocidos por su afinidad con el agua, pero cualquier gato , independientemente de sus orígenes, puede llegar a tener una bonita relación con el agua, si tiene predisposición a ello y sus circunstancias de vida así lo propician.