Los gatos en invierno

Nuestros felinos son animales fuertes e independientes, pero el invierno es una época vulnerable para ellos. Nuestra experta en gatos nos cuenta qué hemos de tener en cuenta y nos aconseja para evitar que nuestros amados gatos cojan frio.

El invierno es una época difícil para la mayoría de los gatos, ya que son animales especialmente vulnerables a los cambios bruscos de temperatura.

Factores a tener en cuenta

Existen distintos factores que debemos valorar para determinar si nuestro gato corre más o menos riesgo y así poder prevenirlo:

  • La temperatura no baja por igual en todas partes, evidentemente correremos más riesgo sí vivimos en una zona especialmente fría.
  • Algunos gatos son más adaptables que otros a estos cambios de temperatura, en muchos casos esto depende de factores genéticos de su raza o del propio individuo.
  • La longitud y espesor de su pelaje: no sufre igual el frío un gato de pelo largo que un gato con poco pelo o sin el.
  • Su edad: un gatito pequeño tiene mucha más dificultad para guardar el calor y termorregularse. Lo mismo ocurre con los gatos geriátricos, que ya son muy mayores.
  • Su estado de salud: un gato que tiene el sistema inmune deprimido o alguna enfermedad crónica es más vulnerable a cambios bruscos de temperatura.

Durante el invierno, lo normal es que exista una gran diferencia entre la temperatura interior y la exterior en nuestras casas. Parece que este invierno va a ser especialmente frío y nuestras circunstancias actuales hacen qué sea más necesario abrir todos los días un ratito las ventanas para ventilar. 

Consejos para prevenir resfriados en nuestro gato

Estos son algunos consejos para evitar los temidos resfriados en nuestros gatos:

  • Podemos dejar a nuestro gato guardado en un lugar calentito de la casa el ratito que abramos las ventanas para ventilar.
  • Debemos evitar que nuestro gato duerma cerca de corrientes de aire, son una de las principales causas de resfriados.
  • Si nuestro gato tiene acceso al exterior, debemos valorar su resistencia al frío (pelaje, edad, predisposición a los resfriados y salud en general) y proponernos no dejarle salir los días más fríos y/o lluviosos.
  • En invierno, en zonas frías, podemos aumentar un poquito la dieta calórica de nuestro gato y proporcionarle también algún suplemento alimenticio.

¿Cómo podemos saber si nuestro gato ha cogido frío?

Un gato, al igual que nosotros, puede manifestar el enfriamiento de varias maneras. Existen una serie de síntomas comunes que enumeraré a continuación. En el caso de sospechar cualquiera de ellos, lo más indicado es acudir a tu veterinario.

  • Debes estar alerta si tu gato está más aletargado o apático de lo habitual.
  • Si muestra menos interés por la comida o deja de comer.
  • Si tiene estornudos, tos, secreciones nasales u oculares.
  • Si regurgita la comida o tienen arcadas (puede deberse a una inflamación en la garganta).
  • Si tienen fiebre (puedes tocarle la base de las orejas para sentir su temperatura y en el caso de sospechar de fiebre, usar un termómetro). Una respiración agitada también puede ser un síntoma de temperatura alta.
  • Si respira por la boca (mantiene la boca abierta todo el tiempo como si fuera a estornudar), es muy probable que tenga los conductos nasales obstruidos por mucosas y no pueda hacerlo por la nariz.
  • Si orina más a menudo de lo habitual o lo hace fuera del arenero, al igual que a nosotros, el frío puede provocarles cistitis.

Debemos tener un cuidado especial con nuestros felinos en invierno. Especialmente con los que les gusta el exterior haga el frío que haga, y con los que disfrutan asomándose a una ventana abierta (qué son la mayoría). Deberemos pensar cuándo podrán disfrutar de estas prácticas y solo dejarles hacerlo si las temperaturas son bajas o en los momentos del día en los que el sol calienta suficiente.

Por otra parte, un resfriado en gatos no suele ser algo grave, cogido a tiempo es fácil de atajar, si acudimos al veterinario y le pone a nuestro gato un tratamiento adecuado.

En invierno, lo mejor para superar el frío es pasar el mayor tiempo posible con nuestro gato debajo de una manta…¡y a disfrutar!