La convivencia del gato con otras especies

Desde tiempos inmemorables se conoce el famoso refrán “como el perro y el gato”, que como sabemos, hace alusión a una mala relación. Sin embargo, esta afamada frase no deja de ser una exageración y en la mayoría de los casos no es así.

El gato es un animal de comunidad tal y como hemos señalado en otros artículos.

La relación “mascotil” más frecuente actualmente en los hogares es la del perro y el gato. Por eso queremos extendernos más en la interrelación entre ambas especies.

Hay dos situaciones relevantes que se dan comúnmente y que conviene observar ya que facilitarán la decisión de convivencia entre ellos:

Encontramos muchos gatos socializados que actúan con su compañero canino como lo hacen con los humanos…Se frotan contra ellos, duermen con ellos, e incluso podemos ver cómo realizan ese gesto social del acicalamiento.

Por otro lado, en muchos estudios se afirma que la adaptación entre estas dos especies está condicionada por la actitud del perro - que no considere presa a su amigo felino - más  que por la actitud del gato. Es decir, es más fácil que un gato se adapte a un perro, que al contrario.  Por eso, antes de convivir con estas dos especies, es importantísimo asegurarse de que son compatibles…

Además hay otros factores a tener en cuenta:

  • Competencia. El gato es un animal que prefiere comer en solitario, en distintas y variadas tomas al día, y saborear todas las porciones del alimento. Es importante que dispongan de un comedero a su disposición fuera del alcance del perro.  El perro, sin embargo, puede comer en grupo y pocas veces se para a saborear como su compañero felino. Estas diferencias pueden desatar rivalidades que rompan el equilibrio de convivencia.
  • Marcaje. Ambos pueden tener tendencia a un marcaje en vertical y no es raro ver que si uno de ellos lo hace, su compañero de la especie contraria también realice esa “micción” en el mismo lugar. Es por esto que podemos afirmar que ciertas feromonas son reconocidas y empleadas por estas dos especies con el mismo fin.

Por otro lado, de manera opuesta, se han registrado comportamientos muy afectuosos entre estas especies:

  • El estado de semi-libertad de los gatos nos vislumbra multitud de comportamientos curiosos. Se han podido observar a madres gato que han adoptado a cachorros de otras especies, son actos que nos muestran su cara más tierna, empática y solidaria.
  • En muchos hogares con ambos animales, ocurre que la relación es tan fuerte, que el gato pasa un duelo ante la pérdida de un compañero. Puede demostrar comportamientos tales como pasear por la casa emitiendo sonidos en busca de su amigo, dormir en sitios diferentes o cambiar pequeñas costumbres.

Por ello, debemos asegurarnos de conocer el carácter de nuestro animal residente, antes de incorporar otro compañero en su hábitat. Como hemos mencionado anteriormente, el perro resulta el factor limitante, ya que se consideraría el animal dominante de la relación.

Te podrá ayudar prestar atención a algunas situaciones. Por ejemplo, observar si tu perro en casa comparte espacio, o si, a la hora del paseo, tiene una marcada tendencia a perseguir agresivamente a los gatos que se le cruzan.

Y… ¿qué ocurre con la relación entre el gato y otras especies?

Cada vez más y debido a que vivimos en la era de la comunicación, podemos visualizar vídeos y las experiencias de muchas personas que publican esas relaciones “inter especies” y que la mayoría de las veces son verdaderamente fraternales.

A menudo vemos imágenes de gatos compartiendo espacio con seres que en la naturaleza serían una “presa fácil”…como pájaros, hurones, ratas, erizos, canarios…O incluso relaciones asombrosas con especies tan diferentes como el mono, el chimpancé, el caballo… la lista es interminable.

El gato es un animal con altas capacidades sociales y es capaz de relacionarse con numerosas especies. Es un ser capaz de conquistar el corazón más salvaje, si se le da la oportunidad.

En la convivencia entre el gato y diferentes especies, debemos saber que:

  • La relación entre ambas especies ha de ser  de respeto mutuo, y es nuestro deber supervisar esta relación.  En ocasiones ambas especies simplemente conviven y otras veces son verdaderos compañeros. En muchos de los casos el gato actuará como lo hace con los humanos, ronroneando, tumbándose o rozándose de forma amigable con ellos .
  • En el caso de las feromonas de todas las especies, los gatos son muy capaces de identificar un gran número de ellas, y sobre todo las de “alerta de peligro”.
  • Hay que tener en cuenta la capacidad de socializar de cada especie. Introducir un individuo con alteraciones de carácter puede ser terrible para la convivencia. Es importante que tengan vinculación a actitudes cotidianas en un hogar protegido y un buen vínculo con su dueño.
  • La territorialidad es un factor a tener muy en cuenta. Será muy complicado si alguno de ellos tiene un “espíritu” excesivamente territorial.

Es innegable que el gato es un animal con altas capacidades sociales, capaz de socializar con numerosas especies, no solo con nosotros.  Es un ser fascinante, capaz de conquistar un corazón cerrado si le dan una oportunidad.  Quizás debamos aprender  de ellos y de sus complejas relaciones… ¿es posible?