A pesar de que cada gato tiene una personalidad concreta y reacciona de diferente manera ante las vicisitudes del día a día, es probable que una mudanza cause estrés hasta el felino más relajado, pues los lazos que crea con su hogar son fuertes. ¡Aquí van algunos consejos para hacer más digerible el trago!
Reserva una habitación adaptada para que se sienta seguro
Mudanza es sinónimo de movimiento de cosas, de cajas y personas, así que ofrecerle a tu gato o gatos una estancia a modo de refugio durante los días más ajetreados puede ser una buena forma de evitar la ansiedad, el nerviosismo e incluso la agresividad asociada a los felinos domésticos en estos momentos.
Pon a su alcance todo lo que necesita e intenta que se habitúe a la habitación durante algunos días para asegurar que cuando lleguen los nuevos ruidos y el jaleo a la casa, ya se sienta a gusto en ese espacio.
Ponerle música puede ayudarle a sobrellevar los nuevos sonidos del resto de la casa y seguro que también agradece que pases algunos momentos del día con él en ese espacio.
Puedes ayudarte de productos a base de hierba gatera o feromonas que les ayuda a relajarse.
Préstale más atención de lo normal
El tiempo de calidad con tu gato es el remedio ideal para la mayoría de sus dolencias y preocupaciones. No olvides mimarle más de lo normal, tener a mano sus snacks Vitakraft favoritos y dedicar un rato de cada día a jugar a lo que más le gusta.
Prepara la nueva casa para su llegada
Una nueva casa adaptada a sus costumbres y necesidades será fundamental para que tu gato se acostumbre al cambio y lo sobrelleve mejor.
Seguro que ya has tenido en cuenta la personalidad de este miembro de la familia al elegir vuestro nuevo hogar, pero no olvides colocar sus juguetes donde prefiere tenerlos y asegurar suficiente espacio para que merodee a sus anchas, suba a las alturas y se esconda como le gusta.
Los felinos identifican sus pertenencias y espacios a través de los olores, marcando con su cuerpo las esquinas del hogar, los juguetes, etc. Un buen truco es frotar las esquinas de la casa con su camita o una manta en la que suelan descansar, para dejar su olor por la nueva casa.
No tires el rascador viejo, aunque esté destrozado. Déjalo un tiempo en la nueva casa, porque contiene sus feromonas. Tampoco limpies los muebles de tu casa que vayas a llevar al nuevo hogar, ni laves las colchas, mantas, fundas, alfombras o sus juguetes y camita.
Tampoco limpies el arenero antes de llevarlo al nuevo hogar, simplemente cámbiale la arena si es necesario, así podrá localizarlo fácilmente en la nueva ubicación.
Déjale salir el último de su antiguo hogar
Ahorrándole más ruidos y estrés en la nueva casa mejorarás su adaptación a ella así que, si tienes la oportunidad de dejarle estar el máximo tiempo posible en la casa que conoce, aprovéchalo al máximo.
Conseguir que el viaje sea lo menos traumático posible (con ayuda de snacks o consejos veterinarios si le cuesta ir en transportín) es también fundamental para que su actitud hacia el que va a ser su nuevo hogar sea más positiva y relajada.
Dale tiempo para conocer y acostumbrarse a la nueva casa
Dejarle conocer todas las habitaciones y ofrecerle todo el tiempo que necesite para explorar es justo lo que tu gato quiere hacer cuando llega a un nuevo espacio.
Le gustará reconocer sus pertenencias y juguetes y seguro que en poco tiempo, con paciencia y ese extra de mimos que siempre recomendamos, vuelve a ser el rey de la casa.