Todos sabemos que tanto los gatos como los niños poseen una capacidad extraordinaria de comunicación no verbal.
No obstante, hay niños que poseen alguna discapacidad que les impide relacionarse, comunicarse o expresarse con facilidad.
Terapia Asistida con Animales
Ya en el siglo pasado, se empezaron a realizar estudios en los que se demostró que alguna especies animales tenían más capacidad de comunicación con estos niños que sus propios congéneres, parece que podían entenderse en su “lenguaje”.
Así nació la Terapia asistida con Animales, denominada con las siglas TAA. Estas relaciones van encaminadas a fomentar y potenciar el plano cognitivo, emocional, físico y de relaciones sociales, de los niños y personas con dificultades en estos campos.
Para estas terapias se han utilizado delfines, caballos, perros y gatos, con resultados muy favorables, sobre todo en el desarrollo de las relaciones sociales.
¿Cómo pueden ayudarnos nuestros felinos?
Los últimos estudios realizados asocian estos trabajos con gatos a sensaciones de calma, relajación, mejora de la presión sanguínea, disminución del estrés y del ritmo cardiaco. Todos los que vivimos con gatos sabemos que es un animal especialmente equilibrado y calmado, observador, cariñoso… pero también poco invasivo y respetuoso. Su actitud pausada y lenta, su ronroneo, y su respeto por el espacio vital, es precisamente lo que puede ayudarle a conectar tan bien con estos niños con necesidades especiales.
La convivencia es extremadamente enriquecedora para ellos y los niños: la calma, el cariño y la comunicación no verbal ayudan enormemente a la relación.
Casos en los que resulta interesante esta terapia
Suelen emplearse en casos clínicos tales como:
- Hiperactividad o TDHA
- Déficit de atención o TDH
- Autismo
- Problemas de sociabilización
- Hospitalizaciones
- Distintos tipos de discapacidad física o psíquica
- Depresión
¿En qué consisten las terapias?
Generalmente las terapias con animales se aplican de la mano de un tutor especializado en TAA, el cual establece sesiones de trabajo enfocadas en conseguir avances en el niño, tales como:
- Hacerle responsable de sus cuidados, como el cepillado, caricias y alimentación...etc. Enfocado a darle al niño una pequeña responsabilidad para aumentar su autoestima.
- Para mejorar la psicomotricidad, se suele utilizar la relación mediante el juego (juguetes varios). El juego establece una relación muy positiva entre ellos a la que sumamos el beneficio del ejercicio físico.
- Comunicación, pudiendo ser oral o no. Pueden hablarles, pero también pueden dibujarles, escribirles o comunicar con su cuerpo y gestos. Incitarles a que les hablen ayudará amejorar sus dotes de comunicación y lenguaje,la comunicación no verbal les ayudará en el control corporal y de sus movimientos.
- Actividades con el gato dentro de su rutina para mejorar la atención y memoria. Recordar el nombre del gato o animal con el que se esté trabajando, sus gustos de alimentación, sus preferencias al acariciarle, sus juguetes favoritos…
- Compartir periodos de tiempo con un animal calmado disminuye el estrés y la hiperactividad, así como fomenta la relajación y regula los niveles de ansiedad del niño. Se pueden realizar ejercicios en los que se trabaje la capacidad de esperar.
- La presencia de los gatos en las terapias suele producir una sensación altamente positiva y de alegría en los niños, lo que se traduce en una mejora de su estado de ánimo. Los niños en contacto con gatos son más propensos a sonreír y a mirar a los ojos.
Aptas para todos
Estas terapias se utilizan siempre junto las otras prescritas por los especialistas en salud mental, pero cada vez más se han convertido en un complemento indispensable en la evolución psicológica de muchos niños. También se están empleando en adultos porque los resultados son extraordinarios, señalando que fomenta además el trabajo en equipo.
Muchos especialistas declaran al gato como el animal idóneo para niños autistas o con problemas en sus relaciones sociales.
Existen ya casos muy conocidos como la historia de Iris, una niña con autismo severo que sufrió una asombrosa transformación después de conocer a su gata de raza Maine Coon, Thula. En muchos casos podemos observar que los niños con autismo tienen algo muy importante en común con los gatos: son grandes observadores. Dedican largos periodos de tiempo a observar su entorno sin interactuar con él,esto les lleva a identificarse con el pequeño felino y la relación que se crea entre ambos les ayuda a desarrollar antes la capacidad del habla a la vez que experimentan una importante mejora en las relaciones sociales.
Sin duda y afirmado por especialistas, el gato es uno de los mejores animales de compañía para ayudar a niños con necesidades especiales.
Como último consejo dejadme incluir que se ha de escoger al gato adecuado, un animal bien sociabilizado y equilibrado y, por supuesto, siempre debe prevalecer la seguridad tanto del gato como del niño.
El gato es un animal con el que se puede asistir a terapia pero que también es totalmente factible tenerlo en casa, sumando todos los beneficios de tener un pequeño terapeuta en casa.
Ahora ya conocemos un poco más sobre estos maravillosos felinos y todas las formas que tienen de ayudarnos y aportarnos. Espero que os haya gustado, ¡nos vemos el próximo artículo!