Tener mascota también produce otros beneficios, no sólo al acariciarlos:
Está perfectamente demostrado que aquellos que conviven con mascotas viven más tiempo y con mejor calidad de vida que quienes no lo hacen.
Además desde el punto de vista social se facilitan las relaciones humanas, como puede ser el momento del paseo del perro, y desde el punto de vista físico promueve estar en forma y tener una serie de rutinas de ejercicio diarias. Se dice que las mascotas son acérrimos enemigos de la pereza, y que suponen un excelente estímulo para hacer ejercicio.
Psicológicamente, tanto en ancianos como en niños, pueden ser esenciales para darles responsabilidad en sus cuidados, sentirse útiles, y con su amor siempre incondicional permiten aceptarse a sí mismo en personas con problemas de autoestima. También hay estudios que demuestran cómo en personas mayores la presencia de un perro o un gato les proporciona un mejor bienestar psicológico y les hace más capaces de realizar las actividades diarias mejorando su rutina. Para los ancianos tener un gato es considerado un antidepresivo natural. En ocasiones la jubilación provoca en algunas personas un vacío vital al que se suma un sentimiento de dejar de ser útil para los demás. Las mascotas neutralizan esta sensación de vacío, que algunas personas mayores lo llenan a la hora de cuidar a estos animalitos. De esta manera comienzan a sentirse útiles y seguros de sí mismos; la mayoría de los ancianos recuperan la autoestima cuando tienen una mascota que cuidar.
Son capaces de devolver la sonrisa a personas deprimidas y estimulan el carácter social de los tímidos, ayudan a personas violentas a autocontrolarse. También ayudar a relajarse a los más nerviosos e incluso bajar la tensión de personas hipertensas.
En el tratamiento de la hipertensiónlos médicos recomiendan a sus enfermos rodearse del afecto de un gatito ya que ese efecto relajante que produce, ayuda a mantener en su cauce la presión sanguínea. Los dueños de gatos experimentan una reducción del riesgo de muerte por ataque al corazón del 30%. También aseguran que su compañía es tremendamente beneficiosa en los períodos de convalecencia de las personas que han sufrido un infarto y protegen nuestras arterias.
¿Cómo acariciar un perro o un gato?
- En primer lugar debe ser en unsitio tranquilo, y en un momento que el animal esté medianamente tranquilo y relajado. Si el animal no está relajado, espera a otra ocasión.
- Intenta que durante ese periodo de tiempo nada te pueda perder la atención: ni móviles ni televisión ni nada , tu mascota debe notarte relajado.
- Acércate y háblale con un tono suave, para que no se asuste.
- Empieza por la parte de espalda y cogote, si ves que lo acepta con agrado ve aumentando zonas de caricias, a veces por la zona de debajo del mentón, o por las orejas… A veces al animal le gustan las caricias pero no en ciertas partes, como la cara, la barriga o las almohadillas plantares. Si ves que lo rechaza evita acariciar esas zonas. Al final, llegamos a la base de la cola y las patas, primero la parte superior y acabar en las puntas.
- Si tu gato o perro está a gustito, es posible que entrecierre los ojos, ronronee despacito, e incluso empiece a mover las patitas, abriendo y cerrando las palmitas. Esto quiere decir que el masaje va muy bien y lo tenemos en un estado receptivo para continuar. Si tienes suerte es posible que te empuje con cariño si detienes las caricias para que continúe el masajito.
- Busca momentos para esos masajes relajantes para tu mascota y disfruta de su compañía, que seguro, te conecta con ellos, de una forma diferente. Un sentimiento de calma, que se agradece después de un día estresante.
Si notáis que eriza el pelo, arquea la espalda, se asea reiteradamente, agacha las orejas o gira bruscamente la cabeza para encararse con la boca e incluso intenta morderte, lo mejor es dejar las caricias para otro momento, porque no está relajado.
Por último, que sepáis que cada animal es diferente, no todos son cariñosos y aceptan que se les toque, por ello siempre respetar los límites que el propio animal os permita sin que se sienta incómodo.