¿Por qué mi perro se porta mal en la calle?

Todos hemos escuchado la frase "este perro no para quieto" a alguien que pasea un perro pero, ¿sabes realmente por qué los perros "se portan mal en la calle"? Te contamos todo en este artículo.

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase “este perro no para quieto”? Parar a charlar con un amigo, quedarte en una terraza tomando algo o simplemente pasear tranquilamente puede ser lo más normal para ti, pero para tu perro puede llegar a resultar un poco aburrido. Así como tú tienes tus propias necesidades, tu peludito también y la hora de un buen paseo, es fundamental para su bienestar.

La hora del paseo es fundamental

Lo que para nosotros es la hora del paseo, para ellos es su momento de explorar que va más allá del tiempo que tienen para hacer sus necesidades. Ten en cuenta, que es muy probable que sea el único momento en el que tendrá la oportunidad de interactuar con nuevos olores y otros perros.

La hora del paseo es el momento más habitual en el que pueden poner en práctica, todos sus comportamientos naturales, como investigar u oler el rastro de otros perros, así como gastar toda la energía que guardan en casa. Partiendo de esta idea… ¿crees que tu perro se porta mal o es que su paseo no está siendo del todo completo?

La duración del paseo

A veces, las prisas nos juegan una mala pasada, queremos que hagan todo rápido para volver a nuestras propias tareas, lo que puede llevar a un comportamiento más nervioso por parte de tu mejor amigo. Es aquí cuando pueden venir pensamientos como: “este perro no me hace caso”, “no entiendo por qué me tira de la correa”, “no hay forma que vaya a mi lado”.

Consejos para mejorar la calidad del paseo

Estos pensamientos pueden hacer que el paseo, en lugar de ser un momento agradable, se vuelva estresante y afecte a tu relación con tu peludo. Pero no te preocupes, hay maneras de mejorar esos paseos para que sea un momento de disfrute para ambos. Estos son algunos de nuestros consejos.

Dedica tiempo de calidad al paseo

Busca un momento en tu día en el que puedas dedicar al menos una hora a pasear tranquilamente con tu perro. Este debe ser un paseo largo, relajado y completo. No se trata solo de que haga sus necesidades, debes darle el tiempo y el espacio que necesita para explorar a su ritmo

Recuerda que el paseo es para él

Este punto es clave: El paseo es su momento, no el tuyo. Deja que disfrute de su entorno, que huela, explore y descubra lo que le rodea. No le obligues a caminar pegado a ti, a menos que sea necesario por seguridad. Si le permites interactuar con el mundo a su manera, tu perro estará más relajado y satisfecho

Socializa con otros perros

Si durante el paseo te cruzas con otros perros y los dueños estáis de acuerdo, deja que socialicen entre ellos. Si tu perro está acostumbrado a tratar con otros de su misma especie, también puedes ir a parques de perros. Relacionarse entre si es muy importante para su bienestar emocional, de esta manera aprenderá a gestionar sus emociones y compartir el espacio.

La correa: Tu herramienta de comunicación.

La correa es más que un simple accesorio, es una herramienta que puede servir de comunicación entre los dos. Aprende a usarla con cuidado, observando cómo responde tu perro.

Si tira de ella, puede ser porque algo le incomoda o le ha llamado la atención en otra dirección. Presta atención a sus señales para entender qué necesita y así evitar que el paseo se convierta en una batalla de fuerza

Dale libertad de movimiento

Siempre que sea seguro, permite que tu perro tenga momentos de mayor libertad, bien con la correa más larga o incluso con la correa suelta. Hay lugares específicos para ello. Déjale olfatear, marcar su territorio y moverse con más independencia.

Estos momentos son fundamentales para que active sus sentidos, desarrolle sus instintos naturales y se sienta más satisfecho.

No siempre camines por los mismos lugares. Variar el camino de vez en cuando le da a tu perro la oportunidad de descubrir nuevos olores y entornos, lo que estimula su mente y evita que se aburra. Además, al exponerle a diferentes situaciones, le ayudas a adaptarse mejor a los cambios y los nuevos ambientes

Aunque los paseos rápidos pueden ser necesarios en días ocupados, intenta que no sean la norma. Alternándolos con estos consejos, conseguirás que los paseos con tu peludito sean mucho más agradables, relajados y estimulantes para ambos.

Recuerda que si, a pesar de seguir estas recomendaciones, notas que tu perro sigue mostrando problemas de comportamiento o ansiedad, lo mejor es consultar con tu veterinario o con un profesional para poder reorientar esas pautas no adaptativas. ¡Tu amigo peludo te lo agradecerá!