¿Por qué mi perro se parece a mí?

Pensabas que era un cliché, un lugar común, pero lleváis ya muchos años juntos y lo cierto es que no puedes negar que tu perro se parece más a ti de lo que nunca hubieras pensado. No, no estás loco, existen estudios científicos que confirman que este parecido es posible y en este artículo vamos a descubrir a qué se debe este fenómeno que no poca gente advierte cuando lleva tiempo conviviendo con un can.

Los perros llevan a sus espaldas decenas de miles de años de evolución desde su estado salvaje a mascotas domesticadas. Este hecho ayuda a que las generaciones caninas actuales hayan hecho suyas conductas tan “humanas” como la expresión de celos, empatía, la interpretación de emociones complejas de forma certera o la observación del entorno desde un punto de vista no tan animal. Estas habilidades facilitan e incluso propician este parecido que, en algunas parejas de humanos y perros, parece evidente.

Personalidad parecida

Hay dos razones principales por las que podemos tener una personalidad parecida a la de nuestro perro: selección y socialización.

Selección

Parece lógico y demostrado que, a la hora de elegir un animal con el que compartir los días, lo hacemos teniendo en cuenta nuestro modo de vida y características. Eso influye en el tamaño, raza o tipo del perro que seleccionamos, de forma consciente o no.

Socialización

Es muy probable que la convivencia diaria y el compartir vida social con nuestra mascota influya más de lo que pensamos en su personalidad.

Y es lógico pues las mascotas de personas extrovertidas estarán en contacto con mucha más gente y mascotas que las de aquellas que vivan con personas menos dadas a compartir tiempo con otros. Esto deriva, en la mayoría de los casos, en perros más o menos sociables según las experiencias vividas; más o menos nerviosos según sientan nerviosismo alrededor; más o menos cariñosos según se les dé y se les permita ofrecer cariño; más o menos desconfiados según se les aliente a serlo o no se confíe en ellos u otras personas o animales en su presencia...

Parecido físico

Diversos proyectos científicos han invertido tiempo y recursos en demostrar que elegimos mascota como elegimos pareja: atendiendo, de forma inconsciente en la mayoría de los casos, a unas características físicas que estén en consonancia con las nuestras, pues esto garantizaría la compatibilidad genética, por decirlo de una manera sencilla.

Esto explicaría muchos de los parecidos más que razonables que encontramos en redes y en la vida real, no solo entre perros y dueños sino también entre éstos y otras mascotas como gatos e incluso vehículos y dueños de los mismos: elegimos proyectándonos como pareja.

Y la realidad es que lo somos, así que podemos hacer el ejercicio de señalar los rasgos (psicológicos) que más nos gustan de nuestro perro (incondicionalidad, simpatía, entusiasmos…) y potenciarlos en nosotros mismos y ver en qué medida somos responsables de esos rasgos que no nos gustan (inseguridad, agresividad, nerviosismo…) e intentar cambiar para que ellos cambien, mejorando así como personas y dueños de mascotas.