Con la llegada del verano y esas temperaturas que a veces no dan tregua, es bastante común notar que tu peludito come menos o parece no tener tantas ganas de beber agua. A muchos nos preocupa, y no es para menos: el calor puede influir mucho en su bienestar.
Aquí te explicamos por qué puede pasar esto y qué puedes hacer para ayudarle:
¿Por qué tu peludito puede dejar de comer o beber en verano?
- Estrés por calor: Igual que a nosotros, a los perros el calor intenso les agota. Se sienten incómodos, con menos energía… y con menos apetito. No es raro que prefieran dormir la siesta a la sombra antes que acercarse al comedero.
- Deshidratación leve: Si no bebe suficiente agua, puede comenzar un círculo complicado: al deshidratarse, se siente peor, y al sentirse peor, deja de comer… y así seguimos. Es importante estar atentos.
- Cambios en la rutina: ¿Has cambiado los horarios de paseo? ¿Ahora salís más temprano o más tarde para evitar el sol fuerte? Estos cambios, aunque necesarios, pueden afectar sus rutinas alimenticias, al alterar sus ritmos de sueño, apetito o actividad.
- Problemas de salud: Siempre hay que tener en cuenta que una bajada repentina en el apetito o el consumo de agua puede indicar algo más. Infecciones, molestias bucales o digestivas, y especialmente en perros mayores de diez años, pueden multiplicar los riesgos. Ante cualquier duda, el veterinario es quien mejor puede valorar.
¿Qué puedes hacer para ayudarle?
Aquí van algunas recomendaciones que, aunque sencillas, pueden marcar una gran diferencia en el día a día de tu perro:
- Agua limpia y fresca siempre a mano: Renueva el agua varias veces al día, especialmente si hace mucho calor. Puedes añadir unos cubitos de hielo o dejar el bebedero en la zona más fresca de la casa. El agua sucia o caliente puede acabar siendo rechazada, y además favorece el crecimiento de bacterias.
- Ofrece la comida en los momentos más frescos del día: Evita las horas centrales. Intenta que coma por la mañana temprano o al final del día, cuando el ambiente está más templado.
- Apuesta por alimentos húmedos: Una forma práctica de hidratarle un poco más es cambiar temporalmente parte de su dieta seca por comida húmeda, o mezclar el pienso con un poco de caldo casero (sin sal): de pollo, pescado o verduritas. Además de más líquido, le estarás ofreciendo un extra de sabor.
- Un rincón fresco y tranquilo para descansar: Busca un espacio donde el calor no apriete: una cocina bien ventilada, un baño con suelo fresquito, o incluso el trastero si es seguro. Si está a gusto, todo fluye mejor, también su apetito.
¿Cómo saber si tu perro está deshidratado?
Detectar a tiempo la deshidratación puede evitar complicaciones mayores. Aquí te dejamos algunos signos que puedes observar fácilmente en casa:
- Piel menos elástica: Pellizca suavemente la piel de su lomo. Si tarda en volver a su sitio, es señal de que le falta hidratación.
- Encías secas o pegajosas: Deberían estar húmedas y brillantes. Si están apagadas o secas, hay que prestar atención.
- Saliva espesa y más viscosa de lo normal.
- Orina más oscura o en menor cantidad.
- Ojos algo hundidos (solo en casos avanzados).
- Cansancio o decaimiento: Es difícil de valorar, pero si lo notas apagado o más dormilón de lo normal, podría estar relacionado.
¿Y si sospechas que está deshidratado?
Lo primero: agua fresca al alcance, sin forzar. Puedes ofrecer comida húmeda o caldo casero, y asegurarte de que esté descansando en un lugar bien ventilado.
Si tras un rato no mejora, si rechaza el agua o si empeoran los síntomas, consulta con tu veterinario. Es mejor intervenir pronto que lamentarse tarde.
El calor del verano puede afectar el apetito y la hidratación de tu perro, pero con un poco de observación, sentido común y cariño, puedes ayudarle a sentirse mejor sin complicarte. En resumen:
- Ofrécele agua limpia y fresca
- Cambia horarios de comida según el clima
- Añade humedad a su alimentación
- Vigila señales de deshidratación
- Consulta con tu veterinario si algo no te cuadra
Aquí estamos para ayudarte a cuidar lo que más quieres… y que este verano sea para disfrutar, no para preocuparse.