Mi mascota lo pasa mal con los petardos: por qué ocurre y cómo acompañarla

Para muchas personas, los petardos, fuegos artificiales o cohetes son sinónimo de fiesta, pero para tu peludo, pueden ser una auténtica pesadilla.

Los animales tienen un oído mucho más sensible que el nuestro, y lo que para ti es un estallido breve, para ellos puede sentirse como una amenaza cercana, inesperada y aterradora. Si alguna vez has visto a tu compañero temblar, esconderse o respirar con dificultad durante estas celebraciones, sabes de lo que hablamos.

Y aunque no siempre podemos evitar los ruidos del entorno, sí podemos ayudarles a sobrellevarlos mejor.

¿Por qué los petardos les afectan tanto?

El miedo a los ruidos fuertes es completamente natural. Los animales no entienden qué los causa, ni cuándo va a terminar. Además del sonido, también perciben vibraciones, destellos y olores a pólvora, lo que hace que todo sea más abrumador.

Algunas mascotas apenas reaccionan, pero otras lo pasan realmente mal. Esto puede depender de su genética, sus experiencias pasadas o de cómo fue su etapa de socialización cuando eran cachorros.

¿Cómo saber si lo está pasando mal?

Cada animal se expresa a su manera, pero hay señales comunes que indican miedo o ansiedad:

En perros:

  • Temblores, jadeo excesivo, gemidos o ladridos.
  • Busca esconderse (debajo de la cama, detrás del sofá…).
  • Intenta escapar o incluso puede romper puertas o muebles.

En gatos:

  • Pupilas muy dilatadas, maullidos intensos o agudos.
  • Se esconden en lugares altos o inaccesibles.
  • Dejan de comer, se quedan inmóviles o se asean compulsivamente.

Si observas estas señales, lo más importante es mostrarle a tu mascota que estás cerca, sin forzarla, pero ofreciéndole seguridad y calma.

Qué hacer durante los petardos

Cuando los ruidos ya han empezado, lo mejor es crear un entorno tranquilo y protector:

  • Prepara un refugio seguro: una habitación cerrada, con las persianas bajadas, música suave o la televisión encendida puede amortiguar el sonido. Añade su cama, mantas o su juguete favorito.
  • Mantén la calma tú también: los animales perciben tu estado emocional. Si tú estás tranquilo, le ayudas a relajarse. Habla con voz suave, acarícialo si lo busca… pero sin forzar.
  • Adelanta paseos y rutinas: si tienes perro, sácalo antes de que empiecen los ruidos fuertes. Si tienes gato, asegúrate de que no tenga acceso a balcones o ventanas abiertas.
  • Distracciones que ayudan: los mordedores, juegos olfativos o snacks de larga duración pueden mantenerlo ocupado. En gatos, las cajas de cartón o esconder premios también funcionan muy bien.

Cómo ayudarle a largo plazo

Si tu peludo lo pasa realmente mal, puedes trabajar para que su miedo se reduzca poco a poco:

  • Desensibilización con sonidos: Usa grabaciones de petardos o fuegos artificiales a volumen bajo mientras le ofreces premios o juegos. Repite en sesiones cortas, aumentando el volumen solo cuando veas que lo tolera con calma.

Asociar los ruidos con cosas buenas, como los snacks, favorece la reducción de la ansiedad, así el sonido deja de ser solo algo negativo.

  • Mantén rutinas que le den seguridad: Paseos relajados, masajes suaves, ejercicios sencillos o juegos olfativos ayudan a reducir la ansiedad. La previsibilidad también calma.
  • Ayuda veterinaria: Si tu perro o gato lo pasa verdaderamente mal, acudir a un profesional siempre es la mejor opción. Tu veterinario podrá ofrecerte pautas concretas para ayudar a tu mejor amigo.

Lo que no debes hacer

  • No lo ignores si te busca. No es sobreprotegerlo, es acompañarlo.
  • No lo regañes. Su miedo no es una mala conducta, es una emoción real.
  • No lo expongas directamente al ruido. No se acostumbran por “exposición directa”; puede ser contraproducente y aumentar el trauma.

El miedo a los petardos no es un capricho. Es una reacción instintiva que muchas mascotas no pueden evitar, pero tú puedes ayudarlas a sobrellevarla mejor.

Con algo de preparación, un entorno seguro, rutinas tranquilas y, si es necesario, apoyo profesional, tu peludito puede aprender a vivir estos momentos con menos miedo… y sabiendo que siempre estás ahí para cuidarle.