¿Existen perros hipoalergénicos?

En este artículo abordaremos el concepto de “perro hipoalergénico” y trataremos de contestar algunas dudas recurrentes sobre el tema de las alergias y los perros.

A los amantes de los animales nos pierde nuestro amor por los mismos, las mascotas simbolizan para nosotros una prolongación de nuestra familia que expresa este amor. En España, como en tantos otros países, la mascota más común es el perro. Muchos tenemos ya un compañero canino, otros desean tenerlo y siempre fantasean con ese momento que les permita tenerlo y cuidarlo, y otros poquitos no pueden por tener alergia a los mismos.

Para comenzar debemos saber que cada persona con alergia a los animales puede representar un caso único ya que hay muchos factores que pueden llegar a determinar si podrán o no incluir a un perro en su familia. 

Aunque el objetivo inicial es tratar de explicar la situación para que podáis ver la realidad e incluso algunos podáis llegar a adoptar, también debo deciros que en algunas circunstancias ha sido imposible el final feliz que supone poder tener un perro en casa.

La alergia a las mascotas es una reacción del sistema inmune de algunas personas a ciertos alérgenos que producen los animales. Estos pueden encontrarse en la piel, pelo, caspa, glándulas sebáceas e incluso en saliva y orina. Por ello, si conseguimos reducir al máximo la producción de dichos alérgenos y tomamos una serie de medidas rutinarias, es muy probable que logremos la convivencia con nuestra mascota. Los síntomas más frecuentes que producen esta alergia son rinitis alérgica (o fiebre del heno), asma, estornudos, congestión nasal, irritación de ojos, y/o picores y erupciones en la piel. A veces, esta alergia no se llega a diagnosticar nunca, sufriéndola la persona que la padece de por vida.  Esto es debido a que la alergia a los animales suele confundirse con otras alergias ambientales (pólenes, ácaros), o asociarse a la contaminación, o al estrés…

Entonces…la primera pregunta sería: ¿Existen animales, en concreto perros, hipoalergénicos?

Sí, existen perros hipoalergénicos. Como su propio nombre indica reducen la aparición de alergias al producir una menor cantidad de caspa y no soltar prácticamente nada de pelo. Pero como bien dice su propio nombre, el prefijo hipo- no es un término absoluto, sino que representa que algo se expresa por debajo o de manera inferior a su término original, por lo que esta palabra no quiere decir que no pueda haber ninguna reacción alérgica, simplemente significa que son animales que reducen las reacciones alérgicas por debajo de los niveles habituales. 

Hay muchas personas alérgicas que han conseguido convivir con mascotas hipoalergénicas y otros con menos suerte que a pesar de todo no han podido acoger en su espacio a una.

Todo ello dependerá de varios factores como el grado y la severidad de la alergia, el tamaño del lugar de convivencia, la posibilidad de tener un espacio donde nuestro compañero pueda pulular y algún otro, como la raza del perro. No es que existan razas de perro que no causen ningún tipo de alergia, pero, en línea con lo que hemos contado anteriormente, sí que hay algunas razas de perros que consiguen tener una probabilidad mucho menor de producir reacciones alérgicas. 

Un dato muy interesante y muy a tener en cuenta, al menos bajo mi punto de vista como veterinario, es que existen numerosos estudios que demuestran que una exposición temprana de los niños a los perros les puede llegar a proteger en el futuro frente a alergias a animales. Un bonito apunte que arroja esperanza para aquellas personas que estén pensando en aumentar el tamaño de su familia en todos los aspectos.

Aclarada la complejidad y los factores que pueden determinar si una persona alérgica puede llegar a adoptar un perro o no, mi consejo personal es que, si tenéis la oportunidad, hagáis una prueba antes acogiendo en casa a un perro con las características que veremos más adelante.

¿Podemos combatir o tratar de aminorar las situaciones que supongan episodios alérgicos?

Sí, no solo podemos, sino que debemos poner de nuestra parte en la medida de lo posible para evitar situaciones y episodios incómodos y hasta peligrosos. Si hemos decidido convivir con un perro, deberemos de tener en cuenta las siguientes prácticas: 

  • Cepillados regulares y de forma adecuada para cada raza, y baños con productos específicos. En este último caso yo os recomiendo que dicho baño lo haga un peluquero canino profesional, que tendrá más experiencia en cómo realizarlo y os podrá explicar cómo cepillarlo. Además, os ayudará a evitar el contacto con los alérgenos justo en un momento de mayor riesgo.
  • Tener la mascota al aire libre el mayor tiempo posible en largos paseos o con posibilidad de salir de forma regular.
  • Llevar a cabo una aspiración frecuente de la casa para evitar el acumule excesivo de alérgenos. 
  • Evitar que la mascota duerma en nuestra misma cama. Si se tiene esa posibilidad, aunque pueda resultarnos complicado por el apego hacia nuestro perro, es altamente recomendable dejar que el animal duerma fuera. El perro acabará por acostumbrarse y hasta podrá gozar de una independencia mucho más fructífera para vuestra relación.
  • Otra opción es intentar reducir la producción de caspa de nuestra mascota mediante una alimentación saludable y de calidad. Esta opción no debe dejarse de lado pues hay dietas ricas en ácidos grasos específicos, como el omega-3 y el omega-6, que mejoran el estado de la piel de nuestros compañeros y reducen la caspa de manera significativa.

¿Qué razas son las más adecuadas?

Como os comentaba más arriba, existen numerosos listados de razas de perros hipoalergénicos. Pero todavía no hay ningún documento de referencia reconocido oficialmente por ninguna organización de prestigio que lo confirme. La característica en común de todas ellas es que se trata de perros que no mudan de pelaje, entre los que destacan:

  • Yorkshire Terrier
  • Fox Terrier
  • Schnauzer
  • Caniche (Poodle en inglés) 

Además, como todos sabemos, la buena voluntad de los amantes de los animales no conoce límites. Tanto es así, que, en un entrañable intento de ayudar a personas ciegas que además tenían alergia a su perro guía, surgió el Labradoodle.

Se trata de un perro fruto del cruce entre un Labrador Retriever y un Poodle (caniche), intentando que aúne las cualidades más interesantes de dichas razas. Así, de este curioso cruce se esperaba obtener el temperamento y la capacidad de aprendizaje de los labradores junto a las características de la piel y el pelo de los caniches. De este modo, y con el único fin de poder ayudar a los invidentes con alergia a los animales, esta raza de perro lleva siendo muy apreciada desde hace ya más de 30 años.

Así mismo, estos Labradoodle son utilizados no sólo como perros guía sino también como perros de asistencia y en determinadas terapias sociales y de comportamiento humano. 

Se trata de un cruce entre razas puras, que da animales mestizos, por lo que no se puede considerar como una raza propiamente dicha, y por ello los cachorros no tienen unas características fijas. Tanto su apariencia como su comportamiento puede ser muy variado en cada miembro de la camada, aunque en general son alegres y activos. Unos compañeros muy recomendables para familias con niños de cualquier edad, ¡además saben nadar y les encanta el agua!

Como es lógico y como ocurre en muchos mestizajes, hay que tener cuidado con ellos porque pueden arrastrar los problemas de sus razas progenitoras, como la displasia de cadera y/o algún trastorno o alteración ocular (atrofia y/o displasia de retina). Para ello, os recomiendo que sólo se adopten perros que provengan de criadores de confianza, que hayan hecho las pruebas oportunas a los dos progenitores. 

¡Hasta aquí llega el artículo de hoy! Espero haber podido ayudaros a todos los que tuvierais dudas relativas a perros y alergia. 

¡Un saludo a todos y nos vemos en el próximo artículo!