La sudoración en perros es casi inexistente, al tener únicamente glándulas sudoríparas en almohadillas y trufa, por lo que casi se puede considerar que dicha sudoración no supone apenas nada en términos de agua eliminada.
Con todo esto, podemos hablar de deshidratación cuando el balance hídrico de nuestra mascota es negativo, o lo que es lo mismo, cuando se pierde más agua de la que se ingiere y los niveles de agua en el organismo van reduciéndose tanto en los fluidos intracelulares como en los extracelulares.
Así, la ingesta de agua de nuestros perros depende del tamaño del mismo, pero como norma general podemos aceptar como 50 ml por cada kilogramo de peso del perro al día, o lo que es lo mismo, medio litro de agua por cada 10 kg que pese el can.
Y dependiendo del agua perdida tenemos diferentes grados de deshidratación:
- Deshidratación leve: menos de un 5% de deshidratación, el animal estará con sed y a lo mejor algo de fatiga o debilidad.
- Deshidratación moderada: tendremos una deshidratación entere un 5 y un 8%, aquí además de los anterior, la mascota ya presenta pérdida de elasticidad de la piel, que tarda más de 1,5 segundos en recuperarse de la prueba del pellizco. El animal tiene la boca seca, piel fría, mucosas secas y la orina es más oscura de lo normal.
- Deshidratación grave: más de un 8% de pérdida de agua, aquí nuestro perro se encuentra con una sensación extrema de sed, puede tener ya la frecuencia respiratoria acelerada, ojos hundidos, mucosas pálidas, falta de volumen de orina que además está muy oscura, vómitos e incluso espasmos musculares.
Cuando el animal supera el 10% de deshidratación puede entrar en shock severo y nos encontramos con la posibilidad de riesgo para la vida de nuestra mascota.
Los perros pueden estar más de un día sin comer, pero no pueden estar 24 horas sin beber, si además tenemos alguna situación en la que la pérdida de agua pueda ser mayor de lo normal (vómitos, diarrea, calor intenso… ) conviene actuar con rapidez para volver a hidratarle, y si no tenemos la certeza de estar consiguiendo una mejoría , lo mejor es llevarle al veterinario para que lo revierta , siendo a veces necesario el uso de suero intravenoso.
El tema se complica más porque además del agua es importante mantener el equilibrio electrolítico, pero eso daría para un tema mucho más extenso y complejo.
Aquí tenéis unos consejos prácticos para tener una adecuada hidratación:
- Renovar frecuentemente el agua del bebedero; así estará más apetecible para nuestra mascota, además de evitar que puedan proliferar microorganismos
- Para rehidratar conviene dar el agua poco a poco, para evitar que la vomite. No son convenientes las prisas en hidratar, es mejor estar seguros de que lo que le estamos dando lo está asimilando bien, que no pretender pasar de una deshidratación grave a un nivel adecuado en menos de quince minutos. Así, le iremos dando bebida en una cantidad pequeña pero constante cada 15 minutos y evitaremos tener que añadir como problema los vómitos a la deshidratación.
- Los bebederos automáticos pueden ser interesantes, porque garantizan un suministro constante de agua limpia y fresca que seguro que estimularán más al perro a beber, pero es conveniente revisarlo frecuentemente y limpiarlo y desinfectarlo con regularidad.
- Tener en cuenta que los perros pueden salpicar un poco alrededor cuando beben, por lo que se recomienda alejar el bebedero de enchufes, aparatos eléctricos y de objetos que no se puedan mojar.
- Sobre un tema que no es el que hoy toca pero que puede estar relacionado, mucho cuidado con los golpes de calor. Es importante no dejar al perro encerrado en un coche nunca, y menos en verano, ni siquiera con eso de dejarle un par de dedos de la ventanilla bajada. Siempre mejor en una zona al aire libre con sombra, y aún mejor si puede ser con bebedero con agua fresca o unos hielos para que pueda ir chupándolos poco a poco.
Me despido, espero que os haya ayudado un poco y que disfrutéis este verano con vuestras mascotas, y si viajáis con ellas, pensad un poco también en programar paradas de descanso donde vuestras mascotas también puedan tanto recuperarse del estrés, como poder hacer pises, cacas, estirar un poco las patas y beber un poco. Ya sabéis que durante los viajes no recomendamos que coman demasiado, porque a veces pueden vomitarlo con todo lo que eso supone. Repito, darles de beber al principio de la parada, nada más parar el coche, para que así de tiempo de asimilarlo cuando ya nos pongamos otra vez en marcha. La comida mejor ya en destino.