Los antiparasitarios son los medicamentos utilizados en los animales tanto para tratar como para prevenir las diversas enfermedades parasitarias que pueden afectar a nuestras mascotas. Dada la gran variedad de mascotas y parásitos, nos enfocaremos en perros y gatos, por ser los más comunes.
Tipos de parásitos que podemos encontrar en nuestra mascota.
Los parásitos más comunes frente a los que vamos a actuar son:
- Exoparásitos: Son los parásitos externos, que residen en la superficie de la piel. Suelen ser más comunes durante los meses cálidos (de mayo a septiembre). En este grupo, podemos encontrar la sarna (ácaros), las garrapatas, pulgas y los mosquitos.
- Endoparásitos: Estos parásitos internos residen principalmente en el tracto digestivo, aunque pueden llegar a afectar a otros órganos o estructuras, como el corazón, las arterias, las articulaciones, así como provocar distintas afecciones (pulmonar, nerviosa, muscular…). A diferencia de los externos, estos no suelen ser estacionales al estar bien adaptados al hospedador durante todo el año. En este grupo se incluyen las lombrices, tenias y protozoos.
Métodos de actuación frente los parásitos
En general, cada clínica veterinaria suele tener un programa antiparasitario que abarcan los parásitos más comunes de la zona. Dependiendo de la edad del animal o de la época del año se refuerza algún tipo frente a otro. Los métodos más comunes son:
Parásitos externos
Para combatir los parásitos externos, tenemos varios métodos de actuación.
- Collares antiparasitarios: Aunque son efectivos, su acción no es inmediata, por lo que no se recomiendan en mascotas ya infestadas.
- Pipetas: Populares por su facilidad de uso, son de acción intermedia a rápida.
- Champús antiparasitarios y repelentes (sprays, polvos o colonias): Se recomiendan en mascotas ya infestadas dado que tienen una acción rápida. Dado que pierden su efecto rápidamente, se recomienda complementarlas con cualquiera de los métodos anteriores.
Parásitos internos
Para los parásitos internos, tenemos también, diversas opciones de tratamiento, entre las que destacan aquellas que se pueden administrar por vía oral como son:
- Las pastillas antiparasitarias: Muy utilizadas dada su fácil administración.
- Jarabes: Si tu mascota tiene dificultades a la hora de tomar pastillas, como ocurre con algunos gatos, esta es una gran opción.
- Tratamientos parenterales: En caso de parasitación severa, el veterinario puede recomendar esta forma de administración subcutánea o intramuscular.
Así una buena pauta profiláctica podría ser desparasitar cada 4 meses contra tenias y lombrices mediante pastillas y usar pipetas mensualmente durante los meses de calor. En caso de alta exposición (por ejemplo, si sabes que vas a una zona con garrapatas o mosquitos/ leishmania) es recomendable combinarlo con otros métodos.
La leishmaniasis
La leishmania es una enfermedad parasitaria grave trasmitida por mosquitos. Para prevenirla es crucial proteger a nuestras mascotas de sus picaduras. Algunas de nuestras recomendaciones son:
- Utilizar pipetas de forma periódica cumpliendo las frecuencias de administración
- Complementar el tratamiento con otros métodos antimosquitos, como puede ser un collar específico frente a mosquitos, champús o repelentes
- Evitar los paseos al amanecer y al anochecer, dado que son los momentos de máxima actividad del mosquito
- Evitar zonas con humedales templados como pantanos, ríos y charcas
- Dormir dentro de casa, así como instalar mosquiteras o trampas de luz ultravioleta para los mosquitos.
Pulgas y garrapatas.
Frente a las pulgas, es importante controlar tanto a nuestra mascota como el ambiente en el que se encuentra, ya que las pulgas no suelen estar en el huésped demasiado tiempo. Si solo tratamos al animal podrían refugiarse en el entorno (colchón, zonas que no se limpien muy a menudo…) y volver a infestar a nuestra mascota. Para su limpieza, es recomendable consultar con el veterinario cuál es el más adecuado.
Finalmente, para tratar con las garrapatas es fundamental tener cuidado al intentar quitarlas para evitar complicaciones. Podría enquistarse la cabeza dentro de la piel de nuestra mascota o picarnos a nosotros. En humanos, puede llegar a provocar enfermedades graves como la enfermedad de Lyme, produciendo fiebres muy altas. Si no tienes experiencia, es mejor acudir a un veterinario para asegurar una extracción segura.
Como hemos podido observar, el uso adecuado de antiparasitarios es fundamental para asegurar la salud y bienestar de nuestros amigos peludos. Recuerda consultar siempre con tu veterinario para establecer un plan antiparasitario que se adapte a las necesidades específicas de tu mascota.