Los conejos prefieren el silencio al ruido.
¿Hacer mucho ruido? No es lo suyo. Claro que pueden gruñir amenazadoramente, sisear o silbar con ansiedad. Pero cuando algo no les gusta, sus patas traseras entran en juego mucho más a menudo y entonces las utilizan con energía. Seguro que ya le ha pasado alguna vez: acaricia a su conejo y, cuando de repente ya no le gusta, golpea salvajemente con las patas traseras e intenta liberarse. Es una señal clara de que debe parar.
A los conejos les encanta el contacto físico.
A diferencia de muchos otros roedores, a los conejos (enanos) les gusta el contacto físico contigo. Son criaturas sociables a las que les gusta vivir en grupo. Y como los conejos también se acicalan entre sí, también les gusta hacerlo con sus congéneres. Para ello, te dan un codazo con el hocico y asoman la cabeza. Es una señal inequívoca de que su conejo está listo para que le acaricie (que es lo mismo que acicalarse). Si además te lame, es un gesto social y no, como a menudo se supone erróneamente, un signo de falta de sal.
Los conejos muestran su satisfacción.
Un signo de relajación total es que su conejo se tumbe boca arriba o se estire a cuatro patas de forma relajada. Si además empieza a "crujir" suavemente los dientes, es una expresión de máxima felicidad. Pero cuidado: un mayor rechinar de dientes también puede asociarse a dolor o malestar. Cuando los conejos se sienten bien, también les gusta revolcarse por el suelo. Por supuesto, su conejo de orejas largas será especialmente feliz si puede golpear ganchos y dar grandes saltos. Especialmente en el exterior, en el recinto de verano, es muy posible que los vea hacer esto a menudo.
A los conejos les gusta hacer machos.
Lo que parece tan bonito es, por supuesto, ante todo vigilar a los enemigos. Les da una buena visión de todo. Pero a tu conejo en casa también le gusta pararse sobre sus patas traseras. Pero entonces es porque es curioso y quiere saber qué pasa en su entorno. O si le das algo sabroso de comer. Entonces se levantará y lo olisqueará con curiosidad.
Los conejos también hablan con las orejas.
¿Menea las orejas? A los conejos les encanta hacerlo. Sus orejas son un buen indicador de su estado de ánimo, siempre que se trate de un conejo con orejas puntiagudas y no caídas (como en el caso de los carneros, por ejemplo). Si su conejo echa las orejas hacia atrás, depende de la posición exacta: Si las orejas están relajadas hacia atrás, entonces el conejo está completamente contento. Sin embargo, unas orejas muy pegadas también pueden expresar miedo. Esto suele ir acompañado de ojos muy abiertos. Notará rápidamente la diferencia. Si su conejo siente curiosidad por algo, inclinará las orejas ligeramente hacia delante. Si las orejas se mueven hacia delante o hacia los lados, entonces está especialmente atento. Además, cuando oye un ruido, las orejas se alinean en consecuencia para localizar la dirección.