Aunque por lo general, la comida húmeda es la más adecuada cuando se trata de elegir entre una u otra, la realidad es que no es necesario optar solamente por un tipo, ya que se pueden usar ambas para conseguir optimizar los beneficios de cada una de ellas y minimizar sus aspectos más negativos.
Así surge el cross feeding, que no es más que la combinación de los dos tipos de comida para obtener una alimentación más equilibrada en nuestras mascotas.
La diferencia de texturas, aroma y sabor puede ser muy interesante en animales con problemas digestivos, escaso apetito, inapetencia o anorexia. También es interesante en animales con problemas renales, pues esta alimentación aumentará la ingesta de agua y los niveles de hidratación se mantendrán estables de una forma más sencilla, ya que la comida húmeda es una fuente de hidratación indirecta. Y en animales recién operados, este tipo de alimentación estimula de forma más completa el sentido del gusto, haciendo que la comida se vuelva más palatable y les ayuda a recuperarse de forma más rápida. Además, es un buen aliado en el mantenimiento de una dentición sana.
También es una estrategia de alimentación que suele utilizarse en el destete de los cachorros, ya que el paso de la leche materna al pienso seco puede no ser aceptado por los cachorros debido al cambio de texturas.
El cross feeding sirve tanto para perros como para gatos, pero si tienes otro animal en casa y tienes intención de incluir este tipo de alimentación en su dieta, consúltalo siempre antes con tu veterinario.
No hay una norma exacta a la hora de repartir las distintas proporciones entre un alimento u otro, pero así de forma general se recomienda que esta sea aproximadamente el 75 – 80 % de comida seca y 20 – 25 % de comida húmeda.
El único factor que puede ser limitante a la hora de aplicar este tipo de dieta es tener varias mascotas. En este caso, la situación se complica ya que cada una de ellas suele tener diferentes necesidades y resulta complicado conseguir cantidades y proporciones ajustadas (y más si son especies distintas).
Por último, aquí tenéis algunos consejos para comenzar a introducir este tipo de dieta:
- Realizar los cambios de dieta de forma gradual.
- Estar alerta en caso de reacciones adversas ante algún alimento, podría tratarse de alguna alergia alimentaria.
- Intentar dar la parte húmeda en un momento en el que vayas a estar cierto tiempo cerca de tu mascota para que, pasado un tiempo, puedas recoger el comedero y lavarlo, así evitarás malos olores y/o presencia de hormigas.
- Evita que en las primeras semanas (al no tener bien controladas las cantidades de cada tipo de alimento) tu mascota coja un poco de peso: si ocurre seguro que en poco tiempo irás ajustando mejor dichas cantidades hasta encontrar el equilibrio.