¿Cómo enseñar a un gato a usar el rascador?

Si tienes o has tenido gato habrás comprobado que es frecuente que utilice diferentes lugares de la casa para rascar o afilarse las uñas. Por lo general suelen hacerlo en alfombras, sofás, sillas y cestas de mimbre o similar.

Cuando los gatos arañan en una zona, no sólo están rascando o afilándose las uñas, también están marcando territorio. En las patas presentan una serie de glándulas que con el rascado dejan impregnadas feromonas que servirán tanto de aviso a otros animales para indicarles que entran su territorio, como también a él mismo para sentirse más seguro en zona propia.

Anular el rascado para evitar el deterioro de muebles y demás es una tarea no sólo casi imposible, sino también no recomendada, porque afectará de forma negativa al comportamiento de nuestra mascota y, por consiguiente, también a su salud y a su estado de ánimo.

Para intentar minimizar el destrozo en mobiliario y otras zonas, tenemos los rascadores: se tratan de objetos de diferentes tamaños y materiales que pondremos en casa para que el gato se centre en marcar ahí y así reducir que lo haga en otros lugares. Existen infinidad de modelos con diferentes tamaños que no quitarán totalmente el marcado en otros lugares, pero sí es frecuente que lo reduzcan.

Aquí van algunos consejos de uso, pero recordad que ninguno es infalible y que lo que funciona para algunos a veces no sirve para otros:

  • Pon el rascador cerca o sobre la zona donde veas que más hace el marcado: al lado de sofás, en zonas intermedias de la casa donde pueda tumbarse y ver gran parte de la casa, en su zona favorita… También se puede poner cerca de puertas, ventanas o zonas de salida para que sirva de aviso a otros animales que puedan acceder a nuestra casa.
  • Rasca tú también al principio en el rascador para que el gato lo identifique como zona de rascado, haciendo ruido aunque te parezca un poco exagerado. Se trata de que el gato identifique que en esa zona se puede rascar sin problema.
  • En lugar de castigar al gato por haber marcado en una zona indeseada, llévale inmediatamente al rascador para corregirle y que aprenda que es ahí donde debe hacerlo. Castigando al gato lo más probable que suceda es que se bloquee y vuelva a reincidir en las malas conductas cuando nadie le observe, derivando incluso a problemas de comportamiento.
  • Premia al gato cuando lo utilice. Es conveniente, sobre todo al principio, que tengas alguna chuchería o snack para ello. Una vez que lo tome como rutina, ya no hará falta.
  • Si ya has intentado todo lo anterior sin resultado alguno, también puedes probar con atrayentes químicos, aunque no siempre funcionan. Otra opción es frotarlo con su mantita para que tenga ese olor que le tranquiliza, e incluso con hierba gatera.
  • Si tienes varios gatos, igual necesitas varios rascadores o uno grande, para que puedan estar los dos tranquilamente sin molestarse.
  • También puedes fabricarlo tú mismo, es fácil y sólo requiere material que le guste al gato: sus favoritos son la cuerda de pita y el mimbre, pero también puede tener madera, tela, cuero, plumas, cartón, bolas de lana… Hay infinidad de materiales y objetos que sirven, seguro que ya sabes de alguno con el que le guste jugar. Si pones cuerda de pita procura que esté lo más estirada posible, y si puede estar enrollada a un palo o similar y fijada en toda su superficie con pegamento, mucho mejor. Luego sería añadir algún juguetito como reclamo en la punta o colgando, tipo ratoncito o bolita de lana, según tu experiencia.