El verano no solo cambia tu armario o tus planes de fin de semana. También transforma —y mucho— la vida diaria de tu compañero peludo. Más horas de sol, más calor, más ruidos en la calle… aunque no pueda decírtelo con palabras, tu mascota nota que la época más calurosa del año ha llegado. Y, como siempre, necesita un poquito de tu ayuda para adaptarse y seguir disfrutando.
Te contamos todo lo que cambia para ellos (y cómo hacer que lo lleven lo mejor posible).
Cambios que tu mascota nota con la llegada del calor
Más descanso, menos carreras
No es que tu perro esté perezoso o tu michi aún más dormilón: es su forma natural de regularse. El calor les pide buscar suelos frescos, rincones sombreados y echarse siestas largas para mantenerse cómodos.
Apetito irregular e hidratación más importante que nunca
Muchos animales comen menos durante las horas de más calor. No pasa nada siempre que sigan bebiendo agua con frecuencia. Mantén siempre agua limpia y fresca a su alcance, y procura que su comida esté lejos del sol.
Muda de pelo y piel más sensible
En verano, muchos perros y gatos mudan más pelo. Puede que notes más pelos sueltos por la casa o que ellos se rasquen un poquito más. Un buen cepillado frecuente y una higiene adecuada les ayuda a estar más cómodos y evitar irritaciones.
Más estímulos en la calle
Con el buen tiempo llegan los paseos largos, más gente, más ruidos y olores nuevos. Para ellos es emocionante, pero también agotador. Es normal que estén más curiosos... y que lleguen a casa pidiendo una siesta extra.
Mayor riesgo de parásitos y alergias
Verano es también temporada alta de pulgas, garrapatas, mosquitos y alergias. Una buena prevención es clave: vigila signos como rascados, estornudos o zonas rojas y no dudes en consultar al veterinario si ves algo extraño. Y puedes ayudarte de collares antiparasitarios para prevenir sustos.
Cómo ayudarle a disfrutar del verano sin agobios
Respeta sus ritmos
Si tu perro o tu gato busca sombra o se queda dormido más tiempo, déjale. No le obligues a jugar o a caminar si no le apetece. Salir en las horas más frescas y adaptar el ritmo es la mejor forma de cuidar de su bienestar.
Agua fresca, siempre a mano
Coloca varios recipientes de agua por la casa y renuévala varias veces al día. Si vais de paseo, lleva un bebedero portátil y ofrécele aunque no te lo pida. A veces, un pequeño recordatorio es todo lo que necesita.
Crea espacios frescos
Asegúrate de que tenga un lugar fresco y sombreado donde refugiarse. Un ventilador suave, las cortinas bajadas al mediodía o una colchoneta refrigerante pueden hacer maravillas.
Cuida su pelaje y protege su piel
Un buen cepillado elimina pelo muerto y mejora su confort. Y si tu peludo tiene pelo corto o piel clarita, consulta con tu veterinario si sería bueno usar un protector solar especial para mascotas.
Evita paseos en horas de calor extremo
Antes de salir, toca el asfalto: si quema tu mano, quema sus patitas. Elige rutas con césped o sal a pasear al amanecer o al atardecer, cuando el suelo y el aire estén más frescos. Recuerda que las peores horas suelen ser las del medio día hasta entrada la tarde.
El verano puede ser una de las estaciones más bonitas para compartir con tu mascota, siempre que le ayudes a adaptarse. Escuchar sus necesidades, ajustar sus rutinas y protegerle del calor no solo es un gesto de cuidado: es otra forma de decirle cada día “estoy aquí para ti”.